A lo largo de mi vida descubrí que hay dos caminos: de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro. El primero implica trabajar con nuestras emociones, pensamientos y estructuras que hemos consolidado a lo largo de nuestra vida, y a medida que éstos van cambiando, también va cambiando nuestro cuerpo y nuestra manera de habitarlo. El segundo implica trabajar sobre nuestro cuerpo, y a medida que removemos resistencias físicas, éstas a la vez resuenan sobre nuestras emociones y pensamientos, modificándolos. Ambos caminos valen. En realidad, no existe el uno sin el otro.
CG
.
.