Nuestro cuerpo es nuestra casa. Es el camino que une el adentro con el afuera. Es el intermediario. Desde y a partir de nuestro cuerpo percibimos el mundo. A la vez, esas percepciones dejan impresiones en nuestra mente y en nuestras emociones. Y éstas van dejando huellas en nuestro cuerpo. Entonces es un camino de ida vuelta.
El modo en que habitamos nuestro cuerpo es el modo en que habitamos el mundo.
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